Este gobierno no está pensado para combatir la crisis económica que padece España. Su misión fundamental es, aguantar hasta el final de la legislatura y luchar con el partido popular, así como explotar electoralmente un posible final negociado de la banda terrorista ETA.
La promoción de Rubalcaba como nº2, continuando con la cartera de interior y con el mando del centro nacional de inteligencia, la incorporación de Ramón Jáuregui y el mantenimiento de M. Chaves , hace indicar que zapatero ha mirado hacia el felipismo en esta última etapa de su mandato. El mismo Felipe Gonzalez se refería en estos términos “ha sabido medir bien los tiempos y ha puesto a gente potente”. O bien la foto de Rubalcaba con su retrato de 15 años atrás cuando era el portavoz del gobierno de FG y tenía que lidiar con los juicios de ministros por el GAL, con los escándalos de corrupción.
Las declaraciones de Zapatero en las que afirma que los gestos de Batasuna “no van a ser en balde”, seguramente pactado con el PNV, sugieren, y dan a entender que este gobierno está empeñado en volver a negociar con los terroristas para sacar rédito electoral de una posible tregua de ETA y por eso debe darles oxigeno y hacerles entender que está dispuesto a negociar.





